Dende a Limia
00:14 h. Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Café con.... Javier (Lusitano)

Dende a Limia | 06 de Enero de 2013 (20:56 h.)

Recuerdo que cuando éramos pequeños cuando queríamos un yogurt, no lo pedíamos como tal, sino que decíamos dame un Danone. Pues al igual, cuando hablamos de Javier (de Lobios), no lo diferenciamos por sus apellidos, si no que decimos Javier-Lusitano, y los que le conocemos desde que tenía 15 años y se solía escapar del internado del Colegio Menor decimos Javieriño –Lusitano.

No exageraría nada si digo que todos los que comieron alguna vez en Lobios en los últimos 90 años, alguna vez lo hicieron en Lusitano, primero como ABACERIA-VIÑOS, allá por el año 30, para pasar luego a FONDA LUSITANO y posteriormente Hotel Restaurante Lusitano.

Pues a los mandos de todo esto se encuentra Javieriño(120 Kg y 1,90)  y como era poco desde hace unos meses de la cafetería-Pub del mismo nombre . Tengo que decirle algo que no le comenté al interesado puesto que me enteré mas tarde de la visita y es lo que me comentaron de lo que decía su abuelo y fundador del negocio. Solía decir, según mi otro informador. “Non sei para que levo tanto traballo… non vexo a ninguen que poida continuar con esto”

Si su abuelo levantara la cabeza, vería que no solo tuvo continuidad, si no que se fue ampliando y adaptando  a los tiempos, pero sin dejar de hacer los mejores callos del mundo. Puedo decir que una persona de las mas escrupulosas para comer, ni en su propia casa come callos. Solo que me temo es que con esto lo en casa de Javier-Lusitano. ¡Que le vamos hacer! Algo tendrán que de ahí salió la famosa Festa dos callos Limiaus, que todos los años en el mes de agosto se celebra en Lobios. También aquí me tengo que referir a mi amigo y jefe de cocina del Grupo Caldaria y cocinero del balneario de Rio Caldo. Tu “decostrucción de callos” están a tu altura, pero lo siento… nada que ver. La historia “profesional” con la hostelería de Javier comienza a los 19 años, marchando para Venezuela. También recuerda que fue recogido en el aeropuerto por un compatriota, que hoy es uno de los magnates  de este y otros negocios en Sudamérica, el cual lo visita cada no en estas fechas.

 Coincidiendo con  la primera devaluación del  bolívar regresa a Lobios, para irse después hasta la Costa Brava. Después de tres años regresa para ponerse al lado de su madre y sus hermanas y encabezar el proyecto, que contra pronóstico ahí está. Y  como dijimos al hotel y Restaurante se unió ahora la cafetería que hasta ahora regentaban su hermana y cuñado y que por jubilación de estos, Javier, pensando ya como su abuelo se la echó a la espalda. Pero todo hay que decirlo, con la espalda cubierta puesto que sus descendientes ya hacen que el negocio vaya hacia arriba… y en estos tiempos. El no tendrá que decir lo mismo que su abuelo y también  ya es y será la excepción que confirme la regla de que “ muy pocos negocios sobreviven a la tercera generación”

Enhorabuena amigo y ánimo que con los tiempos que corren, hace falta.

Quien me iba a decir allá por el año 70 y pico que aquel que se escapaba por la noches al cine y tenía que esconderse del director del internado tirado en la acera detrás de los coches… ya en aquellos tiempos tenía la planta de hoy, aunque era todavía un chaval, que hoy sea uno de los industriales más importantes de a Baixa Limia y uno de los comedores recomendados por todas las guías gastronómicas más afamadas en España.

¡Ah, se me olvidaba! Lo de Lusitano, viene porque su abuelo era lógicamente de Portugal, y para que matarse la cabeza buscando un nombre para su negocio de hostelería.