Domingo 24.03.2019

Achégase o día......

A poco que nos aproximamos a la hora de las campanadas, se hace cada vez más apremiante conocer al último (o última) de los contrincantes que se batirán en las municipales del próximo año en estas tierras de la capitalidad. Es evidente que, lejos de ansiar una renovación más que deseada por el sentido común, la mayoría de los acólitos de las diferentes formaciones han apostado por, siendo leves en el discurso, la continuidad de sus perdedores o la esperanza de los pendientes de confirmación de sentencia.

cats2Cada vez resultan más patentes las ansias de todos los líderes de la oposición limiana en hacer valer sus personales intenciones por encima de intereses de sus partidos y vecinos. 

De menor a mayor en orden de púgiles ediles, por esto de darle un protagonismo invertido, analizaremos en las próximas líneas caso a caso. 

La campana salvó en el 2015 al BNG de quedarse sin representación después de la incursión de XA entre las papeletas. En sus manos estaba presentar a una mujer joven, animosa y con ganas de liderar una renovación en sus filas. Ocupará el segundo lugar del podio. ¿Estrategia o puro personalismo?

Xinzo Adiante repetirá candidato y primeros puestos, con algún ascenso entre los cinco primeros. Años atrás incluía en su candidatura a un prometedor y formado varón, que incluso fue reconocido por Pérez a propuesta de su grupo de gobierno de manera honorífica en un pleno extraordinario. Ni está ni se le espera para un proxecto que exigiría la misma renovación que los anteriores. 

Elvira Lama advierte, sotto voce, que no alcanzar la alcadía podría suponer su adiós definitivo a la política -aunque ello traería consecuencias en su pecunio,  de perder el acta de diputada provincial-. Evidente confirmación de que volverá a repetir. 

Renovarse o morir no es para la oposición. Pero, tampoco, para el partido del gobierno. Podría considerarse respetable el interés de los tres citados en quemar sus naves y últimos cartuchos antes de batirse en retirada. Sin embargo, que la formación que ahora (des)gobierna la vida municipal aguarde a conocer la suerte de Pérez Rodríguez en el barrio del Couto ourensano invita al mayor de los pesimismos en una villa, ya no ávida, sino totalmente ne-ce-si-ta-da de líderes locales capaces de devolver la ilusión a votantes y administrados. Queda la esperanza de que sus militantes, de una vez, tomen las riendas y elijan democráticamente a su candidato. Si es que no quieren dejar la ansiada renovación llegue de la mano del octogenario Vila o una posible díscola popular.