Dende a Limia
00:08 h. Viernes, 16 de Noviembre de 2018

Hace 33 años alzaba el pie en un nuevo peldaño.

| 16 de Octubre de 2018 (13:10 h.)

Una decisión, que no creo haber sido mía, daría un vuelco en la historia de mi vida.

Me quedaba solo un verano y brillaba ya por su  libertad intensa e inesperada y tanto agradecida y contaba con unos meses para llenarme de todo cuanto pude antes del mayor embarque de mi vida .Ilusionada y algo acobardada explicaba a mis amistades la buena nueva anticipando un cuento más bien espectacular digno de cualquier personaje de mi edad.

grans-i-10f5ad809aac1a7a1e200f4f247ebc23f4784c94No había tristeza, no. Quizás incluso pena o necedad intentando un provechoso adiós y un miedo más bien calmado. Un verano lleno de recuerdos y tristeza vio llegar el otoño, un tanto nervioso y  apasionado. Días de lluvia y de sol. Un otoño como el de hoy. Y apareció él sin quererlo, porque el amor no se busca. Y llego también el día de la partida. Unos días, unas semanas de mayor confusión, de niña perdida, revoltosa y al mismo tiempo de mujer recién hecha. Solo fue un verano más, sin más y muy especial, en un lugar especial como puede serlo solo una estación de tren. Como me acuerdo de aquella triste estación y de su frialdad!. Nos llevara él y a pesar del tiempo aun puedo verlo al otro lado de la ventanilla. Y el mundo empezó a rugir.

Con lápiz y mucho papel para escribir me fui y allí justo empecé a escribir, a escribirle…. ¿Cuantas cartas nos escribimos ?qué pena, no me acuerdo. Hoy ya no existen, fueron escritas al aire y al aire se las devolví.  ¿Un amor de verdad? No lo sé, hace mucho tiempo. Pero eso sí, enamorada, como buena adolescente perdida sin aun haber partido y con un corazón muy grande y verdadero.  Si,  un cuento muy bonito, sin final feliz como en casi todos los cuentos. Como bien era de suponer, mi príncipe no vino al rescate .Pasada la decepción y la espera de algo que era evidente no vendría, decidí ir a la aventura de un mundo desconocido y al que me decían mío. Otras estaciones, más o menos frías  mismos escalones, diferentes tropiezos, subidas y bajadas Otros otoños fríos y calurosos y tan llenos de color como grises.

Pise las  tierras frías, para mi fueron frías desde aquel día,   desconocidas. Me valí de mi mejor consejero para infiltrarme en las nuevas aventuras, nuevas vías de madera, no de hierro como a las que estaba acostumbrada.  La realidad me tragó y el duro invierno no tardó en llegar y pensé que aquella vieja estación no era tan fría como lo pensaba…sino que era porque no aun había conocido frio peor.

Aquellas tardes de escrituras sin fin se fueron disipando y otros veranos fueron y vinieron. Mas otoños también. Y otras cartas fueron escritas y devueltas al aire, otros sentimientos vanos y verdaderos. Como no,  volví a esa triste estación y allí volví a despedirme 30 años después de nuevo. Lloré menos , sabía que igual era un cuento y casi me esperaba el final que le correspondería …..Ya me conocía de cuentos .Y así fue, otro príncipe vestido de sapo.

Estación para mí solo hay esa, ¿cuentos? Muchos!  Y otras princesas y príncipes se vestirán del cuento  que aparece y que se va, y otras aventuras aparecerán, porque así son los cuentos….y los cuentos siempre tienen final. Fábulas sin prisas y con historias, historias como la mía……

Y cada vez que vuelvo echo mis escritos al aire en mi fiel monte de San Estebo, donde no hay estación alguna, como tampoco hay cuentos y donde el único rugir es el de mi pecho que se abre al verdadero cuento de la vida misma y el que, con cada embarque , se lleva el aire una historia más.

María José Fernández