jueves 09.07.2020

«DIOS, QUE BUEN VASSALLO, SI OVIESSE BUEN SEÑOR»

Quiero empezar con este verso, ampliamente conocido del Cantar del Mio Cid, y que, lamentablemente, sigue teniendo significado hoy en día, y tal vez, cada vez mas.

cidY por qué?. Porque en los tiempos que hemos pasado, y en los que aún estamos, mientras sanitarios, empleados de supermercado, fuerzas de seguridad, transportistas, y en general trabajadores esenciales, junto con el conjunto mayoritario de la ciudadanía, es decir, los “vasallos”, hemos hecho todo lo posible, y creo que bien, para atajar le enfermedad que se nos vino encima (sin entrar en causas, ni conspiraciones), nuestros políticos “en las alturas”, es decir los “señores”, no han hecho mas que intentar sacar rédito y ventaja política (ne muchos casos de manera rastrera), de la calamidad generalizada a que nos hemos visto abocados, demostrando, como siempre, que lo que menos les importa es la salud del pueblo, si no sus propios intereses y privilegios.

Hoy hemos asistido a una nueva sesión de “control al Gobierno”, que de nuevo, y una vez más, se ha convertido en una sesión de “descontrol parlamentario”, llena de insultos  y exabruptos, que no hacen mas que poner de manifiesto los intereses de cada uno de los laterales políticos.

La izquierda respaldando a un Gobierno a todas luces falto de carisma y sobrado de titubeos y correcciones a su gestión del día anterior, al que se le ve totalmente presionado por los diferentes agentes sociales y económicos, y bastante perdidos antes una situación sin precedentes, y por lo tanto sin el bagaje ni experiencia previa.

La derecha, anclada en esa forma de actuar, de berrinche, habitual cuando no gobierna, y acertando todas las predicciones, el día siguiente a que se han producido los hechos, y añorando viejos tiempos en que tenían un enemigo que era el de todos, o casi todos, como era el terrorismo, que sacan a relucir, a cada oportunidad que se les presenta.

Pero lo de hoy, a mi entender, ha roto todos los límites que  la mínima cortesía parlamentaria requiere e impone, y que antes existía, y hemos asistido a un espectáculo lamentable, y hasta diría barriobajero, fomentando las dos Españas, que llevamos tan dentro de nuestros genes.

Pero lo más lamentable, es que la protagonista de este espectáculo, lleno de insultos, no sólo dirigidos a una persona en concreto como puntualmente ha acontecido hoy, si no a la inteligencia ciudadana, disfrazadas de lecciones de ciudadanía, patriotismo y españolidad, es, otra vez, una mas, la Marquesa de Casa Fuerte, o lo que es lo mismo Cayetana Álvarez de Toledo, con nacionalidad francesa y argentina (además del acento al hablar), y nacionalizada española en le 2.007, entiendo que con la intención de presentarse a las elecciones en el 2.008, y por lo tanto cumpliendo con una condición indispensable. En términos de la marina mercante, se diría que esta señora, navega bajo “Bandera de Conveniencia”. Vamos, una española de “toda la vida” que lo es porque, seguramente en los otros países de donde es ciudadana no tendría la oportunidad (o la osadía) de decir lo que le hemos oído en más de una ocasión (hay que recordar lo que les ocurrió a la nobleza francesa), ni tendría un líder del grupo a que pertenece que la mirase, cuando tal cosa hace, con esos ojitos tiernos (y sonrisa burlona) con los que se mira a una mascota cuando ha aprendido a hacer alguna nueva monería.

Es cierto que muchos, entre ellos quien esto escribe, siempre tuvimos recelos a ver a Pablo Iglesias (“el coletas”), en cualquier posición en cualquier gobierno, pero, visto lo visto, quizá es un mal menor, pues no quiero pensar lo que sería tener a esta aristócrata “de rancio abolengo” y “depurado pedigree”, y sus ideas y formas, decidiendo sobre la vida y los derechos de los ciudadanos, y lamentando, en su fuero interno, que seamos ciudadanos de pleno derecho, y no sólo simplemente sus “vasallos”, como le sucedía a sus “afortunados” antepasados.

Finalizaré con una frase de Leonard Cohen: “A VECES UNO SABE DE QUÉ LADO ESTAR, SIMPLEMENTE VIENDO QUIÉNES ESTÁN DEL OTRO LADO”.

Seguid cuidándoos, que esto aún no se ha acabado.

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