sábado 07.12.2019
Habla por primera vez la mujer estafada por el "Don Juán de internet"

LA MAYOR PARTE DEL DINERO IRÍA DESTINADO A UNA PROMOCIÓN INMOBILIARIA EN ALLARIZ

El "Don Juan" utilizó su verdadero nombre con la víctima para darle vida a su amigo, un ficticio subastador

Rosa María Casas tenía a su lado, hasta el pasado 15 de octubre, al que parecía ser el hombre de su vida después del fracaso amoroso experimentado con el padre de su hijo Íker. Su última pareja -"todo un galán de los que ya no quedan"- era un militar de carrera que había solicitado el traslado a la capital de As Burgas para pasar el resto de sus días con ella. Rosa decidió iniciar una nueva vida en una de sus viviendas en la avenida de Castilla de Verín a finales del mes de junio. Comenzó a disfrutar de experiencias que antes nunca había experimentado, por su dedicación al negocio familiar de panadería en Cualedro. 

De la mano de Ramón, como así se hacía llamar el estafador detenido el pasado 15 de octubre en Verín, visitó, entre otras ciudades, la capital del Estado, Madrid, o Málaga. Se hospedó en lujosos hoteles y todo parecía más propio de un film estadounidense de finales de los 50 del pasado siglo que de su vida real. Parte de los ahorros generados en la panadería de familia fueron confiados a su nueva pareja, con fines tan aparentemente sensatos como la adquisición de un vehículo de alta gama para ambos o una inversión inmobiliaria en Allariz que proporcionaría cuantiosos dividendos. 

Gestionaba los recursos que Rosa aportaba un buen amigo de Ramón, Carlos Javier Peláez, íntimo del primero y con amplia experiencia en subastas. Ambos, el estafadorsupuesto Ramón y su verdadero yo mantenía conversaciones por Whatsapp delante de Rosa, ni su evidente parecido físico -indiscutible- le hizo sospechar del todo, aunque un poco sí. Tampoco le extraño ver varias veces a vehículos patrulla de la Guardia Civil delante de su vivienda en Verín.
La gran farsa se desmontó el pasado 15 de octubre. Pasadas las ocho de la tarde, el estafador Carlos Javier Peláez era detenido a las puertas del supermercado de la calle en la que residía con Rosa. Estaba siendo buscado por todo el territorio nacional por una treintena de delitos, todos ellos relacionados con las estafas a todas sus víctimas anteriores. Rosa María ha sido la última de todas ellas, al menos por algún tiempo.
Ésta es la entrevista que ha concedido a Diario do Támega y al homólogo limiano Dende A Limia

LA MAYOR PARTE DEL DINERO IRÍA DESTINADO A UNA PROMOCIÓN INMOBILIARIA EN ALLARIZ