jueves 09.07.2020
Informe enviado pola Escola Rural de Saúde da Limia

COVID-19 Y GÉNERO. FEMINIZACIÓN DE LA FUERZA LABORAL

el 52,6% de los casos de COVID-19 son mujeres y la media de edad es de 58 años, siendo menores los casos en hombres, 47,4%, con una media de edad mayor, 62 años.

Ya tenemos datos recopilados y analizados para comprender las repercusiones que la crisis del coronavirus (COVID-19) está dejando a su paso por España hasta ahora, y más específicamente, en cuanto a la feminización de la afectación de la pandemia a nivel mundial.

Para situarnos en relación a la información extraíble de este tema sobre la mujer, debemos previamente hacer un barrido por los datos que nos aporta el Informe sobre la situación de COVID-19 en España (16 de abril de 2020) llevado a cabo por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Desde el inicio de la alerta por SARS-CoV-2, en el Informe se notificada que son 182.816 los casos de COVID-19 en España, hospitalizados el 44%, en UCI 46% y fallecidos 67%, así como que el 87% de los pacientes que fallecen tienen más de 70 años y el 95% de los mismos presentaban algún tipo de enfermedad de base previa, siendo la enfermedad cardiovascular la que presenta mayor prevalencia entre los pacientes.

En relación al enfoque de género también se puede extraer información y concretar que el 52,6% de los casos de COVID-19 son mujeres y la media de edad es de 58 años, siendo menores los casos en hombres, 47,4%, con una media de edad mayor, 62 años.

La distribución por sexo y grupo de edad indica que los casos de COVID-19, con respecto de la población española, están sobrerrepresentados entre los mayores de 50 años, tanto en hombres como en mujeres, en las mujeres llama la atención de forma más acusada entre los 45 y 65 años, y en los hombres a partir de los 60 años.

Según la pirámide de distribución de casos por sexo y edad en función de la gravedad se observa un predominio de mujeres en los casos no hospitalizados y de hombres en los que sí requieren hospitalización, superando éstos ampliamente a la proporción de mujeres hospitalizadas a partir de los 45 años, y de forma más acusada a partir de los 70 años.

De todos ellos, es de destacar que un 19,6% de los casos totales con COVID-19 notificados son personal sanitario, siendo significativamente mayor este porcentaje entre las mujeres, el 74%, dato explicable sabiendo que el 78,8% de las enfermeras de Atención Primaria en España son mujeres. Por lo tanto, no es sorprendente que en España haya habido más del doble de casos de COVID-19 entre las trabajadoras de la salud en comparación con sus contrapartes masculinas. 

Es en función de éstos datos recabados por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica que la ONU, según su informe publicado a 13 de abril, COVID-19 y Género, que destaca la brecha de género en los contagios entre sanitarios en España, más del 70% son mujeres, y la proporción se repite en muchas partes del mundo, así como que los hombres tienen más probabilidades de morir de COVID-19 que las mujeres, si bien, se advierte que los datos son incompletos en todos los países y deben tratarse con precaución, y que a medida que se recoja más información, puede ser que algunos grupos de mujeres sean particularmente vulnerables, ya que las mujeres representan el 70% de los trabajadores de la salud en todo el  mundo. 

unnamedMás allá de la crisis de salud en el mundo, COVID-19 está creando una crisis de atención en cuidados. Los trabajadores de la salud están justificadamente en el centro de atención en este momento, pero las mujeres también están poniendo miles de millones de horas de atención cada día, tanto remuneradas como no remuneradas, permitiendo así la continuación de la vida diaria. 

Feminización de la fuerza laboral de atención global

Las mujeres son casi dos tercios (65,3%) de la fuerza laboral mundial de atención remunerada, y la mayoría de atención a personas mayores, tanto en residencias como en atención domiciliaria. Es necesario que estos trabajadores sean visibles a fin de garantizar que su contribución sea valorada y protegida.

Las mujeres también realizan la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado en hogares de todo el mundo, una carga de trabajo que se ha intensificado, esto incluye a las mujeres mayores que cuidan a parejas frágiles y nietos. Para aquellas mujeres que pueden trabajar desde casa, la repentina necesidad de tener niños en casa en lugar de la escuela ha creado un doble (o triple) turno. Se necesitan esfuerzos para la intensidad del trabajo del cuidado no remunerado de las mujeres y ser reconocido en el momento actual, pero también a largo plazo.