viernes. 30.09.2022

ABEL TORAL

Nietzsche. ¡Qué gran filosofo!. Al principio parece ser que seguia a Schoperhaier, pero pronto se revela y reacciona. Al igual que a Sakiamuni el Buda, le parece un poco falso o al menos innecesario el pesimismo y sufrimiento asceticos, no asi la postura mística tan controvertida que el creó, pues el místico, al menos el oriental, al que se le conoce mas bien como "el iluminado", está fuera de ese equilibrio de racionalidad de la cultura griega entre lo apolineo y lo dionisiaco. Que indudablemente es un logro, si se realiza bien, en el camino del místico natural, pero que no llega a la plenitud de la transracionalidad, sin negar la racionalidad, del estado de conciencia de no mente, en el que ese equilibrio de los antípodas de que él habla se produce libre, natural y espontaneamente, sin pasar por el filtro de la razón, que es muy útil para algunas cosas, por ejemplo para la filosofia, pero no para estas.

Nunca se insistirá bastante en la incapacidad racional de conocer lo nouménico, pues el mismo Nietzsche, decia lo mismo pero no lo realizaba, y en vez de reconocerlo y entrar en la escondida senda de la inocencia y la humildad e impotencia aparente que esto le crea al ego, para despues transcenderlo y asi poder llegar a la no mente, eligió el camino de desarrollar aquello en que se veia mas capaz, su gran inteligencia y creatividad, y asi por ejemplo le surgió el "Asi habló Zaratustra", el superhombre que está mas allá del bien y del mal, por su voluntad de poder. Es curioso que criticase a los teólogos por andar componiendo lo humano y lo divino racionalmente, cuando él hace lo mismo con su Superhombre, pero estoy de acuerdo en parte, en su critica a la Teologia como represora de los instintos, en vez de aprovechar la energia natural de los mismos, para llegar a sublimarlos en energia espiritual genuina en vez de la convencional, que es mas pobre y llena de resentimientos reprimidos para asi llegar a conseguir el Cielo; o sea para seguir manteniendo su querido ego eternamente.

Nietzsche cree en el Nouméno como el cristiano cree en Dios, pero al igual que el cristiano, salvo algunas escepciones, no lo alcanza porque ese Dios no existe en el mundo real Verdadero, solo existe en el mundo intelectual por él creado, y en vez de conformarse como el cristiano normal con masturbarse la mente con esa idea, quiso ir mas allá, quiso un imposible, que lo que solo es una intelectualización fuese una Realidad y claro las neuronas tienen un limite...

En nuestra Biblia, en el antiguo testamento, se habla mucho de la fe en Dios. Pero ¿qué fe y qué Dios?. Desde luego que no es la fe de los que cerrando los ojos a todo creen que creen, sino que es la fe de los que tienen ese conocimiento intuitivo y directo de la cosa en si, sin filtro ni pretensión alguna. Ese es el conocimientro transracional al que me refiero. En cuanto a Dios se nos hace la boca agua de tanto mencionarle, y sin embargo en el segundo mandamiento de Moises se dice que no debe mencionarse tal nombre. Mi interpretación es que al hacerlo asi, aunque sea como una referencia a un Ser superior, le estamos dando un nombre o creando un concepto de algo que solo está en nuestro inquieto cerebro, y cuya existencia real para nosotros, deberia ser innombrable e impensable, aunque si puede llegar a sentirse y experimentarse empiricamente.

En la práctica de Zazen(meditación Zen), puede llegarse a experimentar el estado de conciencia de NO MENTE y el subsiguiente estado de Vacio Luminoso, del que puede surgir el Conocimiento Transracional. Pero el cuidado de los grandes Maestros de que no caigamos en la tentación de acariciar la idea del Nouméno es tan grande, que la recomendación de siempre es : Zazen es abandonar cuerpo mente y espiritu. Sin fin ni provecho alguno y sin siquiera Noúmeno.

Para mi al menos, nadie lo ha expresado mejor que Lao-Tse en el Tao-The-King: "la Verdad, una vez expresada ya no es la Verdad".

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