miércoles 20/10/21

Entre Galicia y Cataluña

MANUEL DOBAÑO

Si bien las referencias a mi procedencia gallega han sido y son harto frecuentes en mis tertulias radiofónicas y artículos de prensa, en el nuevo libro que estoy rematando he decidido dedicar un capítulo específico a mi tierra (Lembranzas, lo he titulado), con la inclusión de toda una serie de escritos que he podido recopilar de mi archivo particular. Pero antes de nada, quisiera reiterar que, si bien nunca he ignorado mis orígenes gallegos, tampoco he renunciado a mi compromiso con Cataluña; tierra en la que me casé con una catalana y con la que tuve dos hijos extraordinarios, quienes, a su vez, me regalaron cuatro hermosos nietos. ¿No son razones suficientes?

Nunca he entendido, ni entenderé a los que viven permanentemente agazapados en la crispación y el resentimiento hacia la tierra de acogida y son incapaces de encontrar el camino para acomodarse a ella (‘allí donde fueres, haz lo que vieres’, reza el sabio refranero popular). Y sé de lo que hablo, porque tengo un claro ejemplo de lo contrario en mi entorno familiar más próximo. Por ello, me molesta escuchar según que malintencionados y gratuitos discursos o comentarios despectivos hacia Cataluña, sencillamente, porque a nadie le gusta que hablen mal de un trozo de tierra –no diré país para que nadie se me ofenda-, en el que llevo viviendo más de medio siglo y también he echado profundas raíces. Este favorable entorno familiar, junto a mi pasión por el periodismo, han sido los motores que impulsaron mi vida.

Tan prolongada ausencia de la tierra, no me ha impedido leer afanosamente todo lo que de Galicia ha llegado a mis manos durante estos años, así como sintonizar con relativa frecuencia la TVG. Pero el cordón umbilical más potente que emocionalmente me sigue uniendo a Galicia, es el que me llega a través de la música. Voces Ceibes, Los Tamara, Fuxan os Ventos, Milladoiro, Luar na lubre, Treixadura, Malvela, Berrogüetto, SonDeSEu, Leilia, Andrés do Barro, Ana Kiro, Uxía, Rosa Cedrón, Juan Pardo, Carlos Núñez, Cristina Pato, Susana Seivane y Xosé Manuel Budiño, son algunos de los grupos e intérpretes que musicalmente me han acompañado en diferentes épocas de mi voluntario y fructífero exilio catalán. Con frecuencia, dos de mis nietos catalanes (estudiantes de música), me piden que les ponga en el coche algún CD, sobre todo, de Luar na Lubre y Milladoiro.

Admiro profundamente a los hombres y mujeres que se han esforzado en dignificar y mantener vivo un patrimonio cultural que, repito, me ayuda a permanecer cerca del nido en el que nací. ‘Saudade’ y ‘O voo da pomba’, son algunas de las piezas musicales que me gustaría que sonaran el día de mi despedida y, como pratiota que soy (vecino de El Prat de Llobregat), que no falte tampoco El Virolai. Rosa d’abril/, Morena de la serra/, de Montserrat estel… Siempre que la escucho en la Montaña Santa, se me pone la piel de gallina, igual que cuando oigo una muiñeira. Y este es el pequeño apunte de un itinerario vital que transcurrió entre Galicia y Cataluña y que lamento profundamente no poderlo expresar en mi idioma materno.

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