jueves 28/10/21
"Mulleres"

GENOVEVA VÁZQUEZ CALVIÑO “A partureira do pobo” 1-08-1896- 23-9-1971

Rosa Trujillo Bolaño

ESCOLA RURAL DE SAUDE DA LIMIA

 

“…Oh Dios…el niño pequeñito ve la muerte/

y asustado corre a los brazos de su madre:

ella lo auxilia a sabiendas/ de su destino…

Ximena Benítez-Costuras de Familia

Caracas-Venezuela

Genoveva Vázquez
Genoveva Vázquez

No había hora, ni lugar de Xinzo de Limia que Genoveva no se apresurase a visitar con la intención de ayudar a parir a una mujer. No había clase social, ni raza, -los ricos y los pobres acudían a ella- (Manuela Vázquez Vázquez). Su misión parecía ser la secreta pasión de traer nuevas personas al mundo. No fue por casualidad que el mismo día de la muerte de su madre, Adelaida Calviño, tuviese dolores de parto, atendiéndose ella misma y dando a luz a su hija Vera.

Buscando la historia de Genoveva, acudí con Lola Rico a la que fuese su casa y entrevistamos a su nieto Julio Gestoso Vázquez, en compañía de su esposa María Teresa Delgado Gallego, posteriormente conocimos a su hija Manuela y a su nieto Carlos.

genoveva 4Los datos de su vida aparecieron lentamente, porque ella se ramificó en muchos corazones latiendo en distintas partes del mundo. Algunas personas nos escribieron desde lejos, tal es el caso de Adelita Gil Costa, nacida de sus manos la describe así: La Señora Genoveva, en mi recuerdo de niña, casi adolescente, era la partera del pueblo. Asistía a todas aquellas personas que la requerían y no solo en el momento del alumbramiento, sino que seguía ayudándolas tanto con la manipulación del bebe sino también con el aseo personal de la madre y, si eran primerizas las preparaba e ilustraba en todos los menesteres relacionados con el cuidado de los niños, dándoles la seguridad y confianza que tanto necesitaban. Era resuelta, muy agradable, encantadora…sumamente servicial muy respetada y querida…”

Su madre la trajo al mundo en Ponte Barxes, Bande, el 1 de agosto de 1896. Era hija de Ramón Vázquez y Adelaida Calviño. Se casò con Julio Vázquez Álvarez y pario nueve hijos, Julio, Asunción, Vera, Milagros, María del Carmen, Manuela, Ramón, Eugenia y Adelaida.

Nos hubiese gustado ver las notas que Genoveva secretamente escribía, porque sabìa leer y escribir. -Lo hacía muy bien- dice su hija Manuela. Ver su pequeño maletín y los instrumentos que utilizaba: tijeras, pinzas, guantes y unos tubitos que tenían el hilo para atar el ombligo, sus libros de medicina. Refiere su nieto Julio. ¿Y esos libros dónde fueron? Pregunta su nieto Carlos. Pues no lo sé. Dice su madre. ¿Tal vez tenía una máquina de coser o alguna prenda de vestir? preguntamos. - Ella aprendió a coser aquí en Xinzo y nos hacia la ropa, la madre ya estaba ciega y ella la atendía hacia las labores de la casa, cuidaba a los hijos y, a quién la llamara para un parto, comenta Manuela… en la casa, quedaba, una tacita de café con su plato, una romana de las antiguas- La usaba cuando venía del mercado, para saber si le pesaban bien, agrega María Teresa.

Su casa signada con el número 8, quedaba ubicada en lo que se llamaba Barrio Sur, ahora Cabeza de Manzaneda. Mucha gente espera que le coloquen su nombre a esta calle. Actualmente su casa está reformada. Su entrada es silenciosa, parece que los secretos de las mujeres, de los muchos partos que Genoveva atendió se encuentran resguardados en ella y, en las calles cercanas, grabados a las piedras que la observaron salir con su figura esbelta y alta, su pelo agarrado en moño en la parte de atrás de la nuca y su vestido negro, nunca la vieron vestir de color. Dice su familia que tenía unos hermosos ojos verde esmeralda y a veces estaban tristes.

Se siente una energía particular, algo flota por los lugares cercanos. Se pueden presentir sus pasos veloces dirigirse a distintas casas del pueblo, en las visitas a las mujeres, a rua do forno, las inmediaciones de la iglesia románica, un dejo de agua bendita bendiciendo las casas y las personas recién nacidas y en ocasiones, los toques de campana sonando a muerte después de un rezo. Al salir se encomendaba a La Virgen Santísima.

Su nieto Julito muy emocionado nos va narrando lo que recuerda:

          julito-nieto  “Yo siendo niño, estando en casa, llegaba la noche y tocaban la puerta. Llamaban a la puerta. Noche tras noche. ¿Está a Sra. Genoveva? A ver si puede ir, que ya está a punto…Avoa, teño medo. Espera neno que veño logo. ¿ E a mamá cando ven?. A mamá  ven pronto. Pecha a portiña. Sempre tiven medo-Aquel medo que se che mete e  non das sacado.

Mi abuela se iba cuando la llamaban. Ella era una persona de carácter fuerte, serio, no era de contar. Era de guardarse las cosas. Nos decía: Eso no hay porque saberlo.

Ella iba allí, allí, allí, pero no decía nada de la gente que atendía. Resguardaba la intimidad de las mujeres y la familia dice Carlos su nieto. - Nunca dijo si era más o menos, o si se complicó. Si venía algo tarde decíamos no se puso muy bien. Si venía rápido, era lavarlo, sacarlo, y atarle el ombligo. Dice Julito.

Tenía sus ratos para leer…Cuando yo aprendí a leer y escribí, ella fue la que me ayudó. Desde que nací hasta que murió estuve con ella.  Me acariciaba, me sentaba en su colo. Desde joven ella estudiaba en libros la medicina de la atención a los partos.

Mi abuela no cobraba nada…le daban un detalle por ej. galletas o una docena de huevos. Todo el pobre que llegaba le daba de comer…en estas mismas escaleras me sentaba.

Se levanta y busca una fotografía. Estamos frente a un hombre delgado y fuerte, con una mirada bondadosa y sus piernas han pedaleado por muchos caminos. Es un ciclista. - Nos trae una foto, lo vemos sentado en las escaleras, extiende la mano y hace una pausa.

…ella ayudó a nacer a medio Xinzo. Mi abuela era muy religiosa.

La cocina es un sitio íntimo y luminoso.

Teníamos una huerta, a veces ella la trabajaba y otras pagaba para atenderla. En esa época no había agua corriente, arriba había dos dormitorios. Ella murió a los setenta y cuatro años y está enterrada en el cementerio nuevo de Xinzo, entrando a mano izquierda. Yo le pinté su tumba de blanco, allí mismo, está enterrada mi madre Vera.  Antes de ir a prestar la atención a una mujer por el camino oraba y si el niño venía bien daba las gracias y si moría se encargaba del bautismo. Llegaba la noche. Yo dormía con ella…y le preguntaba: abuela, ¿qué vamos a rezar? y comenzaba a decirme las oraciones: Santa Barbara bendita que en el cielo estas escrita con papel de agua bendita…y válganme los 12 apóstoles cuando me voy a la cama, la virgen de la belleza, la soberana Santa Ana. Me las sé de memoria. Julito se iba quedando dormido. En la madrugada se levantaba, hacía algo en la casa y después íbamos a la huerta.  Mi madre Vera, su hija mayor, trabajaba en el matadero, podía llegar muy tarde. A mi abuela, le quedaba poco tiempo, tenía que atender a los nueve hijos.

Los hijos mayores se empezaron a marchar pronto, casi todos emigraron, las hijas también. Su gata Adelaida, se quedò llorando cuando ella murió.

Los niños que estaban para morirse los acompañaba a la iglesia y orientaba a las mujeres. Ella misma tuvo esa experiencia con su hijita Adelaida enferma de Tifus, cuenta su hija Manuela que estando ella para ir a la iglesia, la niña le pidió que no se fuera que unos angelitos la habían venido a visitar y ella ya se iba. Genoveva despidió a su hija esa noche.

Cuando murió, avise a sus hijas que estaban en Venezuela.

genoveva 2Manuela tiene su casa en la rua da Se número 14 y de manera abierta nos hacen pasar, allí está Manuela. Ha debido ser una mujer muy hermosa. En su cocina hay recuerdos de Venezuela, algunas pinturas parecen ser paisajes del Delta del Orinoco. Nos habla de su travesía en el buque Surriento, saliendo del puerto de Vigo, primero se fue ella con su hermana y luego se casò por poder y su marido se fue a Venezuela, quedò embarazada de su hija Marichon y vino a parirla a Xinzo, la atendió su madre, luego se fue y le dejó la niña hasta los seis años. En esa época había muchas madres de leche, mi madre se quedó muy triste cuando nos llevamos a Marichon, siempre la añoraba.  

Vivimos muy bien, pusimos pensión para estudiantes en la Quinta Compai en Bellas artes. 

Ella tenía muy buen carácter. Los mayores trabajaban… Yo nunca quise aprender el oficio de partureira. Me daba asco la sangre.

Un día nos llamaron desde la central…al escuchar el toque de la puerta del garaje supe que mamá había muerto. Hace cincuenta años que murió.

Recuerdo que primero atendía al niño y después a la madre. Era muy aseada, no había mujer más limpia y aseada para cuando nacían los niños. La esencia de Genoveva está viva en Xinzo. Todavía hay muchas personas que la recuerdan y muchos nacidos con la ayuda de sus manos.

¿Cuándo comenzó esta pasión, que ella misma concebía como una misión del Señor y de La Virgen Santísima? Lo único que sabemos es que detrás de sus oraciones, sueños, secretos y lamentos se encuentran las alegrías y tristezas de personas traídas al mundo en una España postrada ante el Dragón de la guerra, los jerarcas del purpurado eclesiástico, la dictadura en la postguerra y, la solución de la migración forzada por las circunstancias. Muchos de esos niños y niñas emigraron y todavía andan vivos trajinando por el mundo.

genoveva 5Seguramente Genoveva, a partureira, pensaba nos partos, mientras leía aquellos libros de medicina, que después de esta historia imagino muy cerca de ella junto a sus herramientas de trabajo que guardaba celosamente. ¿Y eso para qué es y eso y eso? le preguntaba Manuela…de eso no se dice, de eso no se pregunta respondía ella.

Hoy camine angustiada y secreta por la calles de Xinzo, a Praza de Oriente, la vieja iglesia Románica del siglo XI o camiño  o cemiterio, a praza mayor, y algo pasaba, una ráfaga, un espíritu  inolvidable alojado en un cuerpo grande de mujer delgada y elegante, muy sobria, muy callada, vestida  de negro, expiando todos aquellos muertos de la guerra. Tenía las manos largas y finas, de mucho recorrido ancestral, nariz aguileña, vientre doliente y contenido, de tantos partos de hijos e hijas, y de tantos partos ajenos, como el primero de mi madre Rosita Bolaño Costa, atendido en la casa de la tía Caridad  Rodríguez Taboada y el tío Laudelino Ramos, de allí su primer parto, el de mi hermano Juan Trujillo Bolaño y las atenciones a los partos y conversas con  mi tía abuela Adelaida Costa Rodríguez en la calle San Roque. Años más tarde, atendió a Rosalia Bolaño Campelo la esposa de mi padrino Daniel Gil Costa, de ese parto nació María Aser Gil Costa, en la misma habitación que su madre vive hoy. Varias generaciones pasaron por las manos de esta mujer silenciosa y valiente, cuando aún as partureiras eran guardadoras de secretos, placentas y misterios…Es necesario hacer un homenaje a Genoveva, muy cerca de su casa y darle nombre a su calle.

Desde que comenzó esta historia, la he sentido cruzar veloz, seguro se trasladará hacia alguna casa para atender a una mujer que está en trabajo de parto, para ayudarla a traer otro hijo al mundo, uno nuevo de los muchos que hoy hacen falta para llenar las casas vacías. genoveva 1

Hoy desperté de madrugada y salí a caminar por el pueblo, buscando esa ruta cósmica de la partera, pude darme cuenta al ver esas piedras de las casas cercanas a la suya, que eran las mismas que una noche invernal Genoveva tocó al salir de su casa corriendo para atender un parto, porque ya está a punto…espera neno, veño logo, cerra a portiña…y ese miedo del niño, y ese miedo sólo se acababa al ver entrar de nuevo a la abuela por aquella puerta y acostarse con ella en la cama. ¿qué vamos a rezar abuela? Santa Barbara Bendita que en el cielo estas escrita y el niño se iba durmiendo y el miedo se iba lejos, tan lejos que su corazón se aquietaba como tal vez se aquieta ahora dándole pedal a su bicicleta y esperando por esa placa, por ese nombre, por ese reconocimiento a Genoveva.

Desde la Escola Rural de Saude Da Limia le hacemos este pequeño homenaje y damos gracias a partureira do pobo, por tanta entrega, tanta vida, tanto sueño y limpieza de semillas de niños llorando, de niños calmados con la bendita leche, la teta mágica de la cual mana alimento y que aún suscita el cierre de un cartel de cine en la última película de Pedro Almodovar-Madres paralelas-

Graciñas Genoveva

R.M.T.B.