lunes 25/10/21

Los niños que ya no vuelven

COSÉ La parte más dura de la acogida de un niño saharaui, es el final del verano, cuando se van, pero...
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COSÉ

La parte más dura de la acogida de un niño saharaui, es el final del verano, cuando se van, pero aún hay otra parte mucho peor, es su último verano, y saber que no va a volver.

Así dejamos atrás a muchos niños a los que no volveremos a ver. Para las familias acogedoras es muy doloroso, para ellos, que debería ser mucho más, no lo es tanto, porque lo tienen asumido y no hay otra opción.

Afortunadamente en mi familia aún no vivimos ese momento, porque a Jadi, nuestra primera niña, le faltaba un verano para pasar aquí, y no volvió. Como ya os conté, se fue con su familia a zona ocupada (por Marruecos) y su último verano no lo vimos como tal. Y a Magali aún le faltan dos, pero ella misma dice que cuando no venga, vendrán sus hermanos.

Pero si conocimos a niños que despedimos sabiendo que no volverían. A unos aquí en Galicia y a otros en los campamentos. Los que más nos marcaron fueron Levi y Mamundra.

Levi, el jefe, como él decía, independiente, inquieto y muy listo. Lo conocimos en Xinzo y lo veíamos todos los días porque hacía la ruta diaria en bicicleta y una parada era nuestra casa.

Cuando fuimos a los campamentos lo fuimos a ver, y en verdad seguía con ese carácter de líder y fue él quien nos llevo de jaima en jaima a visitar a los niños a los que llevábamos paquetes de sus familias, pero desde luego que no era el mismo Levi. Tiene pensado venir a España cuando sea mayor, ojala se cumpla tu deseo Levi.

A Mamundra la conocimos en los campamentos, coqueta y presumida. Nos preguntaba que hacían las chicas en España. A ella cualquier ocasión le valía para ponerse guapísima, tenía asumido que era lo más que podía hacer.  Pasó sus veranos de acogida en Murcia. No creo que vuelva a España, por su familia, sus circunstancias y sobre todo por ser mujer.

Y así hay muchos niños, cada uno con una historia. Ojalá no tuvieran que volver, eso querría decir que recuperaron su tierra y que vivirían como seres humanos y no en medio del desierto, pero en tanto eso no ocurra, nos vemos en la obligación de ayudarlos, acogiéndolos en verano, que es lo único que nos permiten.

Y no me cansaré de repetir que eso es bueno para ellos porque ven otro mundo, que de otra manera no saben que existe y así, en un futuro serán capaces de luchar para que el suyo sea mejor.

 SÁHARA LIBRE!!!

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