lunes 25/10/21

SERAFINA GARCÍA NOVOA- HAKUNA MATATA-VIVE Y DEJA VIVIR

Entrevista: ROSA TRUJILLO BOLAÑO (Escola Rural de Saúde da Limia)

 

                                                                              Adios, ríos; adios, fontes; adios, regatos pequenos;

                                                                              adios, vista dos meus ollos: non sei cando nos veremos…

                                                                              Rosalia de Castro-Cantares Gallegos

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Serafina García Novoa

Camino a la casa de Serafina, en Arnuide o Arnuiz, los toxos serpentean por entre las montañas, alrededor de la carretera podemos ver los campos iluminados de un amarillo intenso. Hay túneles de vegetación, se siente el río Arnoia trajinando entre las piedras y descansando en el pequeño remanso debajo del puente romano, seguramente cuando los romanos atravesaron el rio Lethes, sintieron terror de quedarse sin memoria, pero luego anduvieron a caballo más de una vez por estos campos. Las meigas invisibles saltan felices entre los rosales y alrededor de los carballos, ellas saben del correr de aquellos tiempos pegados a las labranzas y por entre algunos de esos árboles, entre as mazairas y nadando como maruxainas en el río Arnoia.

smartEncontramos a Serafina en la casa de su hija María Teresa. Ella es una de esas mujeres de las aldeas que hizo de su autonomía económica, un aporte a su liberación. Se le ve el trabajo en el cuerpo, en los ojos y en las hileras de palabras que traen consigo las imágenes de sus múltiples oficios. Vio la luz el 31 de agosto de 1934. Nació en una casa humilde como nacía la mayoría de la gente, asistida por una partera, a veces eran las otras mujeres del pueblo las que ayudaban a las parturientas. Es hija de una familia de labradores, huérfana de padre a los siete años. Es parte de una familia de dos hermanos. Su hermana estudió en Orense con las monjas y luego se trasladó a República Dominicana, su hermano se empleó en correos. A partir de la muerte del padre se trasladaron a vivir al Puerto de Vigo. Estuvo con las monjas de la Caridad en Ourense y en Vigo y aprendió nociones de corte y confección. El recorrido de Serafina define una senda que la mayoría de las mujeres del campo hacían en esa época, sus historias de vida, sus nacimientos, sus destrezas y trabajos. Serafina recuerda que también trabajaba en un hospital en labores de cocina y en una sastrería, en una ocasión leyendo el periódico encontró un anuncio de: “Modas Casilda”, uno de los talleres más importantes de Vigo y allí se fue a buscar trabajo…

R.M.T.B.: Las preguntas que te haremos son solo una guía, nos gustaría que nos contaras un poco de tu historia en Vigo y tus trabajos…

S.G.N.: Salíamos de aquí a las ocho de la mañana, subidos en lo alto del coche, yo, en las piernas de mi primo, no se cabía. Llegábamos primero a Orense y hasta las once de la noche no se llegaba a Vigo, íbamos en el Mangana y comíamos en el bar de Concha.

R.M.T.B.: Háblanos de esa historia

S.G.N.: Descubrí un anuncio en el periódico, en el cual pedían chicas. De aquellas iban a entregar la ropa en las casas, era todo para gente rica. Yo tendría 24 o 25 años. Cogieron los datos y yo iba hilando, picando las solapas, alguna llevaba el título…

R.M.T.B.: ¿Uds. conocían a Casilda?

S.G.N.: …Ella era muy lista, se casó con un hombre que tenía dinero…dicen eso…

R.M.T.B.: ¿Cómo era el trabajo en el taller?

S.G.N.: El taller “Modas Casilda” era de lo mejorcito, iban a buscar las modelos a Paris. Tenían una sala grande, solo venía lo mejorcito de Vigo, las señoras millonarias. Era como el cine. Ellas iban pasando y las mujeres escogían lo que más les gustaba. Tenían todo, las mujeres se quitaban unos modelos y luego se ponían otros y las señoras miraban y escogían. Cosíamos para temporadas de invierno y de verano, en máquinas Singer y Alfa. Hacíamos vestidos a la medida y se venían a probar varias veces. Hubo días que quedábamos toda la noche colocando lentejuelas, para el fin de año. En el taller pagaban muy mal y mi hermano dijo que debíamos salir de allí. Éramos treinta mujeres trabajando, luego me vine al pueblo nuevamente.smart Mi mamá siempre le daba mucha importancia al capital y nos deixaron as leiras. Después organicé mi taller en la casa, tal como lo había sugerido mi hermano. Hacia ropa para un comercio grande. Antes, marché a Suiza. Eché abajo la casa vieja y construí la nueva. Sólo me pude quedar unos cuantos años porque mamá estaba sola y enferma.

Me case con treinta y cinco años. Hice todo. Tenía ropa. Tenía manta mora, sabanas bordadas. Lo conocí viniendo de una fiesta. Mi marido es de Serra. No había donde trabajar, la gente se iba de casera para donde los ricos. El estaba de casero en Calvello. De aquella decían que a las mujeres de treinta y cinco se les pasaba el arroz. Estuvimos tres años de novios y nos llegó el tiempo. Tuve dos hijas. Tenía edad y ahorros y cosía para seguir ganando. La boda fue un banquete en Los Milagros. Pasamos tres años de novios y chegou o tempo, tuve dos hijas. Tenía edad y ahorros y cosía para seguir ganando. En aquella época las familias hacían las bodas en las casas y gracias si había un becerrito. Yo hice como quise, no hubo nadie que me dijera…Serafina le lleva seis años a su marido, actualmente sigue casada y vive junto a su marido.

R.M.T.B.: ¿Qué piensa del maltrato doméstico? ¿cómo era eso en la época?

S.G.N.: En aquel tiempo había mucha pobreza y como dice el refrán: “Donde no hay fariña todo se vuelve riña” Había mujeres maltratadas, no lo decían, pero si había.

R.M.T.B.: ¿Qué le diría Ud. a las mujeres que soportan maltratos en sus casas?

S.G.N.: Ahora es otro modo de vida. Yo se de una que tenía 5 o 6 hijos y luego vienen las consecuencias. Ahora ganan ellas y ellos. No sé qué haría. Eso es muy difícil, pero si ella gana y el gana, comparten los hijos y pueden separarse. Antes se aguantaba más porque no había otro modo de vida.

R.M.T.B.: Ud. era independiente ya antes de casarse.

S.G.N.: Yo hice de todo y gané mi dinero. Lo pasaba muy bien. Mi vida fue bailar el pasodoble, el vals, todo. Íbamos a bailar a los bailes de Vigo, a las pistas de verano y a las fiestas.

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R.M.T.B.: ¿Cómo conoció a su marido?

S.G.N.: Surgió viniendo de una fiesta de Maus. Llevamos 50 años juntos y la convivencia ha sido buena.

Al finalizar la entrevista Serafina viene con nosotras al encuentro de intercambio con un grupo de mujeres de Arnuide que integran la Escola de Salud del pueblo. La pandemia impactó el trabajo y a los grupos, hubo personas que murieron y este es el momento de retomar los encuentros. Ellas se reúnen hoy en el bar Xuventude. La energía de la juventud se hace presente con el chocolate caliente, y la bica. El bar se prolonga en su interior y se abre a un pequeño espacio con flores, recuerdos y un cartel pegado a la pared nos dice: Hakuna Matata-vive y deja vivir. Se feliz. Un reloj con el nombre de Paris nos sigue hablando de la migración y Serafina con su humor de siempre sonríe. Se sienta, toma su chocolate y entre una y otra broma se acuerda de su marido. A la salida la podemos observar, autónoma y decidida alejarse con su bastón hacia su casa.

R.M.T.B.