martes 7/12/21

Mesa redonda de conclusións das xornadas organizadas pola Escola Rural de Saúde da Limia

“ Hay que hablar de cosas que no se hablan como la fase final de la vida…” Lola Rico

participantes 1
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Si, la vida tiene sus enigmas, ese paso, esa transformación hacia la muerte, es uno de los mayores y más complejos, sobre ello se tejen historias, tabúes, emociones, sentimientos. Hay confrontaciones, huidas, sentimientos de culpa.

¿La muerte puede ser digna, tranquila, elegida, en la casa o en un centro asistencial? Esa es la reflexión que la Asociación ESCOLA RURAL DE SAUDE DA LIMIA realizó junto a un grupo de profesionales el 19 de mayo de este año 2021. Se iniciaba así un ciclo de conferencias todos los jueves a las seis de la tarde sobre la enfermedad crónica hasta el 15 de noviembre del presente año.

En vista de la necesidad que se presenta en la población del rural, debido al sufrimiento que conllevan las enfermedades crónicas y la evolución de éstas hasta en el envejecimiento, así como duelos que no han podido procesarse de acuerdo a la forma cultural tradicional de Galicia. Debido a la pandemia, no se pudieron despedir de sus familiares, ni asistir a los entierros, ni a los funerales, trayendo como consecuencia: más violencia, tristezas, depresiones, estados de pánico e incluso suicidios.

Rosa Trujillo psicóloga portavozSe ha propuesto la reflexión continua sobre la enfermedad crónica, así como las distintas sintomatologías, acción institucional, leyes, riesgos y posibilidades de muerte y/o vivencia de los duelos de forma acorde a la realidad sociocultural.
Hemos intentado que esta reflexión, intercambio y diálogo llegue a nuestros vecinos, a las personas que viven solas, a nuestros familiares y amigos para minimizar la angustia y el sufrimiento de una enfermedad crónica o de una muerte cercana. Queremos acompañarlos, que no se sientan solos, hay profesionales sensibles y cuidadoras que hacen de su trabajo un encuentro dialogante y sincero. Les invitamos a seguirnos en nuestras redes…No duden en acudir a nosotros.
Profesionales invitados:
A esta mesa redonda acudieron con el máximo de aforo de acuerdo a la pandemia, los siguientes profesionales:
-Lola Rico: Coordinadora General de ESCOLA RURAL DE SAUDE DA LIMIA; José María Morán: Médico Internista del Hospital de Verín; Elisa Cadaya: Enfermera del Hospital de Orense (CHUO); Rebeca Rangel: Trabajadora Social; Concepción Ferreiro: Cuidadora; Margarita García: Auxiliar de Ayuda a Domicilio; Ana Fernández: Farmacéutica Comunitaria; Tomás Delgado: Sacerdote de Xinzo de Limia; Manuel Mandianes: Antropólogo, profesor y escritor; Rosa Trujillo: Psicóloga y escritora

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES:

Durante las dos horas del encuentro se debatió ampliamente y cada persona fue expresando sus reflexiones, ideas, experiencias y sentimientos. Lo mismo permitió abordar diversos puntos de vista y se reconoció ampliamente la necesidad de reflexionar con la gente y actuar en equipo para el abordaje de la cronicidad, y la muerte, el duelo o las posibles consecuencias de ello por la imposibilidad emocional de procesar la muerte, también se reconoció que la pandemia  había incrementado estos riesgos e incluso puso de manifiesto la dificultad de hablar de los mismo, sean pacientes, personal médico, sanitarios y sociosanitarios, jóvenes, niños y niñas, medios de comunicación u otros.

La conclusión más importante en los comienzos del siglo XXI sigue siendo la misma y pareciera que cada vez es más necesario:

“ Hay que hablar de cosas que no se hablan como la fase final de la vida…” Lola Rico

Se produjo un intercambio sincero y profundo debido a las múltiples visiones complementarias de la mesa. Extraemos aquí lo más importante.

-Debemos tener en cuenta a la persona enferma, su cronicidad, sus visiones y su familia.

-Hablar con ellos y permitirnos a nosotros mismos como equipo de salud, poder aceptar la posibilidad de la despedida, el cese de las funciones vitales, de la energía vital que anima al cuerpo.

-No debemos permitir que el avance de una sociedad tecnocrática en la salud nos aleje de lo estrictamente humano, trascendente.

-Observamos cada vez más una tendencia a la frialdad. Se habla poco con las familias y los pacientes y este diálogo se sustituye por formulas médicas, en muchas ocasiones incomprensibles.

-Se habla casi nada de la posibilidad de la muerte y mucho menos se acepta la dimensión espiritual y/o emocional que nos permita superar la frialdad de la técnica y entrar en la vivencia plena, en la tristeza, la rabia, el dolor, la renuncia y la aceptación de la transformación, el cese de la presencia corpórea.

-Las culpas, o el silencio, el dejar y dejarse ocupar por el poder técnico institucional que pocas veces toca la dimensión humana de los médicos y del resto del personal, y por supuesto de la persona enferma, sus amigos, y/o familiares.

-Debemos reconocer que en el rural gallego, más del 60% son enfermos crónicos, mayores de 70 años y su cercanía con la muerte es una realidad.

-Debemos acercarnos a la autonomía del paciente además que de por ley, por el amor a nuestra profesión, a los cuidados, a la vida misma que está en contacto con la muerte desde sus inicios y en todas sus manifestaciones.

-La soledad de las personas mayores. La soledad de una sociedad que promovido sin conciencia clara el aislamiento afectivo. El amor es fundamental.

-Es muy importante la fe, la muerte no es el final.

-Ha sido muy doloroso en la pandemia no poder acompañar a los enfermos, ni a los muertos, a nuestros familiares.

-La muerte antes se vivía en las familias, ahora van al hospital y vuelven a morir en sus casas pero sin hablar con las familias.

-Existe un tabú con las últimas voluntades y la extremaunción o la unción de los enfermos.

-La palabra es muy importante, cura por sí misma. Cura a nuestra gente del rural.

-Es necesario reflexionar sobre nuestra propia muerte.

- Se deben unificar criterios entre los distintos profesionales y hacer accesible el coste de los medicamentos. Incrementar el vínculo entre las farmacias con los médicos, la familia y los cuidadores para facilitar el acceso a los estupefacientes.

- Hablar con la persona enferma, o que va a morir y sus familiares.

-Es necesario que el equipo médico funcione para atender a la familia en estas circunstancias y favorecer el proceso en vez de obstaculizarlo, silenciarlo o dejarlo de lado mandándolo a su casa sin explicaciones.

-Es necesario comprender que la familia está sometida a una situación de gran presión emocional que obnubila la conciencia, requiere de acompañamiento y en ocasiones lo que existe es estrés, prisas, presión, casi no hay tiempo para llorar.

Tal vez debamos volver a recordar nuestros orígenes, nuestro pasado e involucrar a nuestros hijos y nietos en estas situaciones que tradicionalmente siempre se vivieron de forma colectiva.